Inteligencia artificial y sostenibilidad en el aula: cómo minimizar su huella ecológica

Inteligencia artificial y sostenibilidad en el aula: cómo minimizar su huella ecológica
1. Introducción
Desde que comencé a investigar el uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación, me ha fascinado su potencial para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, a medida que profundizo en esta tecnología, también me he dado cuenta de la importancia de utilizarla de un modo ético y seguro. Como educadores, no solo debemos enseñar a nuestros estudiantes a usar estas herramientas, sino también a comprender las consecuencias de su uso.
El coste ambiental de la inteligencia artificial se enmarca dentro de los 8 Principios éticos clave para el uso de la IA en educación (UNESCO). entre los que destacan aspectos como la transparencia, sostenibilidad, inclusión y respeto a los derechos humanos. Estos principios son una guía esencial para asegurarnos de que la IA se utilice de manera ética y responsable en todos los contextos, incluida la educación. En particular, el principio de sostenibilidad nos recuerda que debemos considerar no solo los beneficios educativos de la IA, sino también su impacto en el medio ambiente.
2. El coste ambiental de la IA
Aunque las empresas tecnológicas no son totalmente transparentes con respecto al coste ambiental de la IA, no cabe duda de que funcionamiento de grandes modelos de IA, como GPT-4, requiere cantidades masivas de energía. De hecho, se estima que una sola consulta a estos modelos consume de cuatro a cinco veces más energía que una búsqueda web convencional.
Además del alto consumo energético, los centros de datos que soportan estos modelos emiten grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), contribuyendo directamente al cambio climático, a lo que se suma un aspecto aún menos conocido que debemos considerar: la huella hídrica de la IA. Para enfriar los servidores y generar la electricidad necesaria, se utilizan millones de litros de agua dulce, un recurso cada vez más escaso.
Esto plantea una pregunta crucial para nosotros como docentes: ¿cómo podemos usar esta tecnología de manera más consciente?
3. Estrategias para reducir el impacto ambiental de la IA en educación
Si bien no podemos controlar los costos de entrenamiento de los modelos, sí podemos enseñar a nuestros estudiantes a ser usuarios informados y responsables de estas tecnologías.
3.1 Justificación clara y transparente de para su uso
Es importante reflexionar sobre su pertinencia. El uso de la IA puede estar justificado en ciertos contextos, como la creación de contenido educativo en regiones con recursos limitados, donde puede compensar la falta de recursos humanos o materiales. Además, en un entorno educativo moderno, la IA se vuelve no solo relevante, sino a menudo necesaria para cumplir con los objetivos educativos, como la personalización del aprendizaje o la inclusión, además de aminorar la carga docente en tareas especialmente tediosas que consumen mucho tiempo.
La transparencia es clave para promover un uso sostenible de la inteligencia artificial en el aula. Informar abiertamente sobre cuándo, cómo y por qué se utilizan las herramientas de IA permite que toda la comunidad educativa tome decisiones conscientes que minimicen el impacto ambiental.
Asimismo, comunicar los objetivos pedagógicos detrás del uso de la IA ayuda a evitar su uso excesivo o redundante, alineando la tecnología con las verdaderas necesidades educativas. Esta claridad fomenta un equilibrio entre innovación y sostenibilidad, asegurando que la IA sea una herramienta complementaria que aporte valor sin generar un gasto energético innecesario.
3.2 Formación a través de comparaciones y ejemplos
Formar a docentes y estudiantes sobre el impacto ambiental y ético del uso de la IA es clave para un uso sostenible. Esto incluye enseñarles no solo cómo usar las herramientas de forma efectiva, sino también sensibilizarlos sobre el consumo energético y las implicaciones sociales de estas tecnologías. La capacitación puede incluir talleres, recursos educativos y debates que fomenten un uso crítico y reflexivo, preparando a la comunidad educativa para tomar decisiones informadas y responsables en torno a la IA.
De forma concreta, comparar el consumo energético de diferentes recursos ayuda a hacer consciente a la comunidad educativa de sus elecciones tecnológicas. Por ejemplo, crear una foto con IA consume entre 0,5 y 10 Wh de energía debido al procesamiento intensivo en servidores, mientras que descargar una imagen de un banco de recursos solo requiere alrededor de 0,01 a 0,05 Wh. Esto puede parecer pequeño a escala individual, pero se multiplica rápidamente en un entorno educativo digitalizado. Reflexionar sobre estos datos es fundamental para optimizar nuestras elecciones tecnológicas y promover un uso más sostenible.
3.3. Alternativas sostenibles
Para implementar IA en el aula de forma sostenible, es fundamental considerar tanto las opciones de ejecución local como las basadas en la nube. Los modelos ligeros como Llama 3.18B o GPT-4o-mini. son más económicos en consumo energético y permiten trabajar directamente en dispositivos locales, lo que reduce la dependencia de centros de datos y mejora la privacidad. Sin embargo, para aprovechar estas herramientas, se requiere que el hardware del centro educativo tenga la capacidad adecuada para ejecutarlas eficazmente.
Otra opción sostenible en la implementación de inteligencia artificial en educación es utilizar modelos diseñados para tareas concretas o específicas, en lugar de emplear modelos generales y complejos para todo tipo de actividades. Estos modelos especializados, al estar optimizados para funciones determinadas, requieren menos recursos computacionales y energía para operar. Además, facilita una integración más rápida y eficiente en los entornos escolares, ya que suelen ser más fáciles de configurar y usar.Establecer reglas claras para cuándo y cómo utilizar la IA, evitando su uso excesivo o indiscriminado.
3.4. La importancia de reutilizar y compartir
Al aprovechar estos recursos existentes, se evita un consumo energético elevado y se reduce la necesidad de recursos técnicos complejos. Además, compartir materiales, prompts efectivos, actividades y experiencias entre docentes fomenta la colaboración y el ahorro de tiempo y esfuerzo, evitando la duplicación innecesaria de trabajo. Esta cultura de reutilización y colaboración no solo optimiza el uso de la IA, sino que también contribuye a crear comunidades educativas más conectadas, innovadoras y sostenibles, donde el foco está en mejorar el aprendizaje sin generar un impacto ambiental elevado.
En este sentido, mantener las herramientas y sistemas de IA actualizados es esencial para aprovechar las mejoras en eficiencia energética y rendimiento que suelen incorporar las nuevas versiones. La optimización del software puede reducir el consumo de recursos sin sacrificar la calidad del servicio, además de mejorar la seguridad y la experiencia de usuario. Por ello, es importante que los centros educativos planifiquen revisiones periódicas y fomenten una cultura de actualización tecnológica responsable
3.5. Trabajo en grupo e innovación sostenible
Fomentar el trabajo colaborativo en el uso de herramientas de inteligencia artificial es una estrategia clave para gestionar de forma eficiente los recursos tecnológicos y energéticos en entornos educativos. Cuando los estudiantes trabajan en grupo utilizando IA, se reduce el número total de consultas o interacciones con la herramienta, lo que disminuye el consumo energético asociado a cada sesión de uso. Esta dinámica también promueve habilidades sociales, el debate crítico y la construcción conjunta del conocimiento, enriqueciendo el aprendizaje sin necesidad de incrementar el uso individual de la tecnología.
Finalmente incentivar proyectos y prácticas que busquen integrar la IA con un enfoque ecológico y socialmente responsable potencia la creatividad y el compromiso ambiental en el aula. Esto puede incluir el desarrollo de actividades que analicen el impacto ambiental de la tecnología, el diseño de aplicaciones eficientes o el uso de la IA para resolver problemas reales relacionados con la sostenibilidad. Promover este tipo de iniciativas ayuda a formar estudiantes conscientes, innovadores y comprometidos con un futuro más sostenible.
4. Conclusión
El uso de la inteligencia artificial en la educación nos brinda grandes oportunidades, pero también nos reta a ser responsables con su implementación. Como educadores, tenemos la capacidad y el compromiso de liderar un cambio hacia un uso más sostenible y ético de estas tecnologías.
Te invito a compartir tus iniciativas, experiencias y buenas prácticas relacionadas con la IA sostenible en el aula. Juntos, podemos construir una comunidad colaborativa que impulse un aprendizaje innovador, consciente y respetuoso con el medio ambiente. ¡Tu aportación es clave para transformar la educación y cuidar nuestro planeta!
5.Referencias
Hosseini, M., Gao, P., & Vivas-Valencia, C. (2025). A social-environmental impact perspective of generative artificial intelligence. Environmental Science and Ecotechnology, 23, 100520. https://doi.org/10.1016/j.ese.2024.100520
Li, P., Yang, J., Islam, M.A., & Ren, S. (2025). Making AI less «thirsty»: uncovering and addressing the secret water footprint of AI models. https://arxiv.org/pdf/2304.03271
Lupetti, M. L., Cavallin, E., & Murray-Rust, D. (2025). The Unbearable Lightness of Prompting: A Critical Reflection on the Environmental Impact of genAI use in Design Education. https://arxiv.org/pdf/2501.16061